Cuando en un día recoges,
los destrozos de una vida entera,
revives el drama de volver a vivirla…

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“Hoy ha muerto en el alma,

el volver a quererte”…

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Violencia

Un extraño crepitar,
Las últimas gotas de una vela,
Susurros de tinta en un papel,
Describir a empujones una escena de amor,
Las caricias del cuello afinan los acordes,
Como un violonchelo quejandose en cada gesto.

Sus dedos acercando la cintura,
Oyendo en el contacto de su piel,
Desdibujando lunares en el contorno mismo de los labios,
Una comisura incluida en aquella conversación frente a frente,

Sin roces ni desahucios,
Solo pasión ondulada,
Que una vela sepultaba,

En el papel.

Las lenguas no callaban,
Las manos no sabían estar quietas,
Buscando en el placer del uno al otro,
Un ruido reescrito para cuerdas vocales.

Las perlas del sudor afrontaban con desorden su caída,
El suelo de un baño de grifos abiertos
Testigo de un dibujo inquieto,
Figura de dos,
Probándose en el amor la redención de la carne.

Un último gesto, dibujado deprisa,
Ella abrigada en su reposo,
El callaba,
Y sus desnudos miraban, El mármol,
Ambos pensaron de aquel momento,
Algo feliz,
Un lecho , testigo del adulterio,
Ninguno alcanzó el gesto de desconsuelo,
Aguardado en la mirada que los miraba,
Su adversario…

…La vela se terminó…

Y en vano trató de recrear sin luz aquel instante,
Con una cama vacía, Y sabiéndose engañado,
Humillado en su agonía,
Y en su escritura empañado, De lágrimas discordantes.

Su última madrugada,
De acusador y verdugo,
De soledad y de sangre,
Cerró sin prisa los grifos,
Abandonando el instante.

Pisadas delgadas que se deslizan hacia el final.


Desahucio 

A las puertas de su casa,

Hasta el cuello en la batalla,

Negociadores sin alma,

Papeles que dan la cara.

 

Valgo más en lo que pierdo,

Que lo que me estoy luchando,

Pierdo más en el esfuerzo,

Porque no doy esquinazo.

 

Un hogar es un castillo,

En tal, yo, rey sin corona,

Baúl compuesto y sin patria,

Honor que perdido arolla.

 

Solo quedó bajo el agua,

Aquel que quiso ser fuerte,

Ese que mintió en el frente,

Y que en su derrota llora.


Ni la Carmen ni Bizet

En la carcel de tus manos,
No me cantas la habanera,
Porque en tus mismas maneras,
No cantaba yo a una flor.

Así que dejemos claro,
Que Bizet no te compuso,
Que tu de la Carmen solo,
Vienes suplantando el nombre,
Que yo de José no cuelgo,
Ni siquiera sus galones.

Lo nuestro no es algo grande,
Ni siquiera una opereta,
Pero el tiempo que me dejas,
Lo que prefiero es besarte.

Y aunque nuestra partitura,
No viene cantada en verso,
Ni nuestro último beso,
Vendrá manchado de sangre,
Deja que quiera contarte,
Que nuestras noches mejoran,
Una locura que ahoga,
El drama en medio del arte.

Así que es mejor tener,
Tus manos para vivir,
Que por quererte,matar,
Y por perderte, morir.


Finales

Herido de tus palabras,

Helado de tus maneras,

Es tan cierto y tan verdad,

Como que también te quise,

En un sueño que prohibistes por impropio.

Pero como va a saber,

Este sueño de tu y yo,

El mal que pudo creer,

Cuando tan solo es querer,

Aquello que imaginó.

Quieres que juzguen las formas,

Prefieres fingir que amar,

Pues entonces agoniza,

Acuérdate en tu camino,

De estos últimos compuestos,

Porqué no veras más versos,

O al menos no serán míos.

Jamás volveré a cometer,

La sinrazón de pensarte,

Ya nunca iré a imaginarte,

Tras de mí mano cogida.

 

Con estas pocas palabras,

Cierro de golpe la puerta,

Que nunca dejaré abierta,

Por resguardarme del frío.


Terminando

Cuando encontraron su última historia agonizando,
Solo sabía desdecir de su inocencia,
No haber cumplido ni niñez ni adolescencia,
Le descubrió una madurez atragantado.

Pudo quedarse,
Pudo insistir,
Pero el síndrome infeliz de su impotencia,
Lo condenó a una insolación en pleno invierno.

Sepelio corto silencioso y solitario,
No quiso altar, ni quiso hablar, ni quiso verlo,
El largo diestro y estrecho brazo de la muerte,
Lo descubrió recitándose estos versos.

Si os acordáis pensad de mi que fue de paso,
Y así pasé que sin querer me fui acordando,
Que desde aquí nunca escribí un último verso,
Porque un final tiende a empezar lo terminado.